La Asociación "BELÉN EN CORRALES", con la colaboración de la Concejalía de Festejos y Participación Ciudadana, organiza la "I JORNADA DE JUEGOS TRADICIONALES CORRALES 2.010", a celebrar el Sábado 26 de Junio, a las 18´00h en el parque "Belén en Corrales".
Las competiciones seran de TIRACHINAS, ARO, Y TROMPO.
TIRACHINAS: Se competirá en dos series a 6 y 10 metros de distancia. Cada serie de 5 tiradas más una de prueba.
ARO: Prueba contra reloj, el circuito será la calzada romana del Belén, la SALIDA y la META, estarán ubicadas en los pórticos del Belén.
TROMPO: Dos modalidades PUNTERÍA (lanzamiento sobre una diana), HABILIDAD (recogida con la mano, alzada con cuerda y baile en la mano)
Los juegos tendrán tres categorías, INFANTIL, JUVENIL, Y ADULTOS.
L@s participantes podrán traer su propio material, en caso de no disponer, la organización facilitará el necesario.
La puntuación final será la suma de las tres pruebas, y se entregarán tres premios o trofeos por categoría.
Para participar pueden llamar al tfno 959490244 Martes y Miércoles de 20,00h a 21,00h, o inscribirse media hora antes del comienzo de las pruebas, en el parque "Belén en Corrales".
Pasa la información a tus amig@s.
UN SALUDO LA JUNTA DIRECTIVA
- Nº máximo de fotos por participante: 30 Fotografias
- Tamaño de las fotos: Formato A5 (tamaño cuartilla) 15x20
- Formato de entrega: En papel fotográfico o en su defecto en formato JPG, grabados en un CD (ya preseleccionadas)
- En cada entrega de material deberá aparecer el nombre del autor de la fotografia y a ser posible la fecha de realización.
- Fecha limite de entrega de las fotos:
- Recogidas:
- Exposición:
La tradición más difundida cuenta que vinieron de Oriente, en número de tres, y que iban guiándose por una estrella (celebérrimamente conocida como La estrella de Belén) que les condujo hasta Belén. Allí buscaron al Niño Jesús recién nacido y le adoraron, ofreciéndole oro (representando su naturaleza real, como presente conferido a los reyes), incienso (que representa su naturaleza divina, empleado en el culto en los altares de Dios) y mirra (un compuesto embalsamador para los muertos, representando el sufrimiento y muerte futura de Jesús). Antes de llegar, encontraron al rey Herodes el Grande en la ciudad de Jerusalén, quien astutamente les conminó a que, de regreso, hablaran con él para darle noticia del sitio exacto donde se encontraba dicho niño; y, así, poder ir él también a adorarle. (En realidad, lo que quería era darle muerte, por eso ordenó la matanza de los inocentes).
La historia sigue contando cómo un ángel se apareció a los tres reyes magos y les advirtió del peligro que corría Jesús si ellos obedecían el deseo de Herodes. Así pues, no volvieron por el mismo sitio.
No se sabe de verdad cuántos fueron, pero la tradición establece que unos 30 niños menores de dos años murieron a manos de los soldados romanos.
El rey Herodes los mandó a matar, en un intento desesperado por asesinar al Mesías, al verse burlado por los Reyes Magos, que habían venido para saludar al recién nacido que sería el nuevo rey de los judíos.
Ellos le indicarían que lugar exacto estaba el Mesías. Pero, sospechando del rey Herodes, los magos se volvieron a sus tierras por otro camino. Loco de furia, Herodes mandó a matar a todos los niños menores de dos años de Belén y sus alrededores.
Y así lo dice la Historia:
Herodes gobernaba Israel cuando llegaron a Jerusalén los tres Reyes Magos, preguntando dónde había nacido el futuro rey de Israel, pues habían visto aparecer una estrella en Oriente. Ellos recordaron la profecía del Antiguo Testamento, que decía que "Cuando aparezca una nueva estrella en Israel, es que ha nacido un nuevo rey que reinará sobre todas las naciones" (Números 24, 17).
La noticia se extendió por todo Jerusalén y Herodes se sintió terriblemente amenazado. El era tan celoso del poder, que ya había asesinado a dos de sus esposas y a varios de sus hijos, por temor a que lo reemplazaran. Cualquier persona que pudiera aparecer como futuro rey de Israel era su potencial enemigo.
Lleno de intriga y de temor, reunió a los sabios de Israel, a los sumos sacerdotes y escribas, y les preguntó qué decían las escrituras sobre el lugar en que debía nacer el rey de Israel que habían anunciado los profetas.
Ellos le citaron al profeta Miqueas, que había dicho que en Belén nacería el Mesías.
Entonces, les dijo a los Magos: "Vayan y se informan bien acerca de ese niño, y cuando lo encuentren, vienen y me informan, para ir yo también a adorarlo". Los magos salieron de Jerusalén y partieron a Belén, guiados por la estrella.
En sueños, recibieron la visita de un ángel, quien les ordenó que no contaran nada. Y así fue como después de encontrar a Jesús, adorarlo y regalarle oro, incienso y mirra, volvieron a sus países por otro camino y sin haber revelado la verdad a Herodes.
Desesperado y sin información, Herodes hizo rodear la pequeña ciudad de Belén y mandó a sus soldados que mataran a todos los niños menores de dos años.
Una voz se oyó en Ramá,
un llanto y un gran lamento:
Raquel llorando a sus hijos.
Y no quería consolarse porque ya no existen.
En la narración cristiana Herodes el Grande aparece como protagonista de un pasaje de la Biblia, en el Evangelio de San Mateo cfr. Mt 2, 1-18. Conociendo por los Magos de Oriente el nacimiento del "Rey de los judíos", al que anuncia una estrella surgida en el cielo, Herodes hace indagar a los escribas y sacerdotes del Templo de Jerusalén dónde indicaban las profecías antiguas que iba a nacer el Mesías; los sabios contestan recordando la profecía de Miqueas Miq 5,2 , que señala a Belén, el pueblo del rey David, como lugar del nacimiento del Mesías. Después de despedir a los Magos invitándoles a que ellos mismos se cercioraran y le comunicaran luego lo que supieran del niño nacido, Herodes manda matar a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén y sus alrededores. La narración termina contando la huida de María, José y el niño a Egipto, donde permanecieron hasta la muerte de Herodes
En el momento del nacimiento de Jesús, un Ángel apareció a los pastores que atendían sus rebaños en los campos que estaban alrededor. El ángel les dijo que en Belén, el pueblo de David, había nacido un Salvador, quien era el Cristo, y que ellos encontrarían al niño yaciendo en una cuna. Luego apareció con el Ángel una multitud de seres cantando sus alabanzas. “Gloria a Dios en las Alturas, y en la Tierra Paz a los Hombres de Buena Voluntad”. A ese coro, los pastores escucharon cantar alegres Hosannas de “Paz en la tierra, a los hombres de Buena Voluntad”
Después que María y José habían llegado a Belén, María dió a luz a su bebé en un humilde pesebre de paja, en un establo junto a los animales. Este lugar era lo único que ellos habían podido conseguir durante su estadía en Belén. No eran personas que poseían riquezas materiales. Pero tenían la enorme responsabilidad y el honor de criar y educar al hijo de Dios.
María, José y el niño Jesús son representados por varias parejas con niños recien nacidos, en nuestro Belén.





